18 ene. 2007

Sonrisas y lágrimas


Durante los últimos días se han colado en la actualidad del deporte dos noticias que han podido pasar "algo" desapercibidas por los medios de comunicación. La crisis del Madrid ha protagonizado las grandes planas de los diarios y la mayor parte de contenidos informativos referentes al fútbol. Aún así, una de ellas ha obtenido una pequeña repercusión. El fichaje millonario de Figo por el equipo Al Itthad del Arabia Saudí. El luso se incorporará a su nuevo equipo una vez acabe la liga italiana, y estará en Arabia todo un año. A cambio, el portugués obtendrá una cuantía suma de dinero. Sin embargo, la otra noticia de la cual comentaba al principio del post trata sobre el jugador del Zaragoza, César Jiménez. El zaragocista volvió a entrar una vez más en un quirófano (ya van cuatro) para intentar salvar su estancada carrera deportiva, desde hace dos años, por una terrible lesión.

A simple vista, se puede llegar a no relacionar ambas noticias. Pero curiosamente, el azar ha querido que dos protagonistas de un terrible percance deportivo vuelvan a ser de actualidad. No obstante, en muy diferentes condiciones.

Hace dos años, el 16 de enero de 2005, Real Madrid y Zaragoza se enfrentaban en la decimonovena jornada de Liga en el Santiago Bernabeu. Corría el minuto 21 del encuentro cuando un balón suelto es disputado entre Figo y César Jiménez. El luso llega tarde y le clava los tacos a César en la rodilla. Como consecuencia del percance, el jugador zaragocista es tendido sobre el terreno de juego. A los pocos días se le diagnostica una rotura de ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. El principio del calvario del jugador “blanquillo” comenzaba.

A sus 29 años, César Jiménez debe pensar en la posibilidad forzada de tener que colgar las botas definitivamente. Esta semana o la próxima dará una respuesta. Tras la cuarta intervención quirúrgica en la rodilla, los médicos no se mostraban muy optimistas de una posible recuperación. La zona está muy lastimada.

Ya han pasado dos años, pero en su día el luso no recibió ningún tipo de sanción. Ahora ya no le castigarán por su cruel y terrible entrada en plancha, pero es curiosa la situación. Mientras el agresor disfrutará de una adinerada jubilación, el agredido continúa luchando por salvar su carrera. Cosa que según los doctores no es nada fácil. Figo será recordado por su gran talento, mientras, la retina de César mantendrá una imagen bien distinta del luso. En concreto, la imagen de la acción del minuto 21. Pero, solo él, sus más allegados y algunos pocos recordarán aquella agresión. El fútbol, es así de agradecido.

Pd: Foto Servifutbol.com

4 comentarios:

Eduardo Garcia Lopez dijo...

todavía recuerdo aquella entrada de FIgo al chaval del Zaragoza: muy dura y sin posibilidad de jugar la pelota, casi parecia que quria hacerle daño (lo dudo).
Una ástima lo del zaragozista, sin duda.

Antonio dijo...

La verdad es que intento no opinar mucho sobre Figo, porque me pongo de mal humor y tiendo a no consentir que un mercenario de tal calaña consiga enfadarme. En cualquier caso, y como bien apunta E.G.L., Figo no tenía ninguna posibilidad de alcanzar el balón. Vamos, que la entrada fue antideportiva a más no poder. Viniendo de él, no me extraña. Lo peor de todo es el calvario de César Jiménez, que no ha podido disfrutar del fútbol de elite por su culpa. Por cierto, si hubiese sido al revés, poco menos que se hubiese pedido la sanción a perpetuidad del chaval. Saludos.

R.I.P. dijo...

Esta cuestión, como muchas, va más allá del propio fútbol y abarca la calidad de las personas en sí. Digamos que lo sucedido fue un accidente: lo mínimo que se pudo esperar de Figo en ese momento, fue un gesto de preocupación sincera por el colega, alguna visita posterior en su convalecencia, un ruego público de perdón, alguna pequeña pero significativa ayuda económica para su recuperación (al fin de cuentas, Figo es uno de los jugadores más millonarios del mundo, ¿le va a doler desprenderse un poco?). Nunca hizo nada de eso, que sepamos, y lo más probable es que hoy, dos años después, ni se acuerde del compañero de profesión al que dañó; tan ocupado debe estar en arreglar su mudanza a la patria de Osama bin Laden. Todo esto lo que retrata es la calidad como persona de Figo y no la naturaleza del fútbol, que exige nobleza en la disputa con el rival, honor, solidaridad y respeto entre colegas... conceptos que a Figo quizás no le quepan en su mente totalmente ocupada con ideas de "dinero, dinero y más dinero"...

pep dijo...

@Edu
Yo también dudo que Figo quisiera hacerle daño, pero la entrada es descomunal. Una plancha a destiempo. Lo que uno espera como mínimo es alguna sanción al luso, pero ni eso. Nada de nada. Si hubiera sido al revés qué hubiera pasado??? Vergonzoso.
Saludos cordiales.

@Antonio
Efectivamente. Algo así paso entre el deportivista Duscher y Beckhan cuanod estaba en Manchester. En un enfrentamiento de Copa de Europa el centrcocampista lesionó de gravedad al ingles. La prensa deportiva casi pide al cabeza del jugador del depor. Tuvo que pedir disculpas en más de una ocasión...pues si Cesar hubiera lesionado a aCesar hubiera sido algo así, pero claro cuando el fuerte lesiona al débil. Hoy paz y mañana gloria.

@r.i.p
La entrada de Figo es horrorosa, de las que es roja directa y nose cuantos partidos de sanción. Es incomprensible ver como por insultar a un arbitro (que no se debe hacer) te pueden llegar a sacar roja directa y por una entrada que puede significar el fin de al carrera de un jugador no vea ni amarilla. Algo no anda bien, y jugadas así pasan en todos los partidos. entradas con excesiva dureza que van más allá de la legalidad. No se debe consentir tanta hipocresia ni incoherencia en el mundo del futbol. Y además, quienes teienen que dar soluciones no las dan. Un desastrosos desastre.Saludos cordiales.